Protocolo incertidumbre
El ingreso matutino al colegio se ha convertido en todo un ritual. Antes de entrar, primero cada niño debe registrar su nombre en una lista de asistencia, luego pasa donde otra maestra que le toma la temperatura, seguido de otra maestra que apunta el resultado y hace preguntas específicas alrededor de los síntomas de COVID. Después de esto siguen una secuencia de lavado de manos, en donde una docente pone el jabón, otra les suministra el agua y otra entrega las toallas de papel. Este protocolo cotidiano requiere de 6 maestras que en nuestro caso es la totalidad. Finalizado el recorrido cada niño va a su respectivo salón, donde están dispuestos sobre los pupitres fichas, rompecabezas, plastilina o cualquier otro recurso didáctico que capture su atención y les permita sostener la espera de los 15 o en ocasiones 25 minutos que dura el ingreso y aún así, no es seguro que el virus no entre.

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