Usted no se imagina
Es mi primer año en el nuevo colegio, en el que lo único nuevo son los estudiantes, todo lo demás parece sacado de una revista amarillista de los años noventa. No hay material didáctico, ni espacio para que los niños aprendan a realizar otros juegos, el ambiente es tenso y agresivo. Ví en la cantidad de basura plástica que se produce a diario una oportunidad y le propuse a los niños y niñas construir pelotitas con las bolsas plásticas. Llegué un día con la primera pelota -hecha por mí- y de ahí en adelante estuvieron interesados en recolectar plástico limpio y postular a sus mamás o abuelas para hacer la ropa de las pelotas, como suelen decir. Ese día les anuncié que ya teníamos otra pelota lista para cubrir con tela (las hacíamos de un tamaño específico y eso tomaba varios días) y les pregunté quién podría ayudarnos a terminarla. Duvan levantó su mano al instante, estaba emocionado, insistente y al ver su rostro descubro una extraña expresión de felicidad, una felicidad diferent...